lego f40 : ¿un juego de niños?

Cosas que molan

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Un sábado te levantas y sin más, haces lo puto propio. Recoges el piso que, para variar, parece haber quedado en ruinas por traerte de fiesta a Godzilla más que a los colegas, miras qué narices falta en lo que parecía ser una nevera y ahora solo es el escollo de una caja grande, fría con media birra y una cebolla de color chungo y te pones manos a la obra a recuperar la normalidad de tu vida (por aquello del qué dirán las visitas, sobre todo si es de tu madre o una de tus amigas).

Después de quitar mierda, pelo (mucho) y descubrir algún que otro rincón de tu casa ocupado por seres de “misteriosa” procedencia te propones hacer una lista de la compra que te haga recuperar algún día (ya no digo años) de vida, perdido con tanto desfase. Por razones obvias evitaré hablar de la situación del WC y saltaremos directamente al momento en el que pones el pie en la calle.

El mundo y su fauna te ignora. Eres uno más de todo un cúmulo de peña que va y viene, posiblemente a comprar, a ver a alguien o seguramente a practicar el deporte nacional, ir al bar. Pero bueno, tú como tipo responsable – recordemos que una vez a la semana no hace daño – te vas al maldito super a pasearte por sus pasillos más bien estrechos, repletos de los mismos productos con distinto packaging y por lo general – y a pesar de que te vendan lo contrario – bastante malsanos.

Pero el karma es un maldito fucker y guardaba para ti el colofón final para tu finde. Una papelería junto al nuevo supermercado que te habías propuesto ir. Por curiosidad, o a saber por qué – seguro que es cosa del puto karma – te metes en sus entrañas. Como tal, la papelería tiene toneladas de papel, goma EVA, rotuladores, tijeras con formas extrañas y demás artilugios de pupitre. De repente, al girar al último pasillo te das de morros con tu infancia, con aquello que era más grande que cualquier otra cosa cuando tu edad se escribía con una sola cifra. Si la birra ha sido, es y será la mejor bebida – negra por supuesto – del mundo, el LEGO siempre ha sido, es y será el mejor juguete del mundo.

por curiosidad, o a saber por qué – seguro que es cosa del puto karma – te metes en sus entrañas.

Tras comprobar que todo lo que pretende molar se ha hecho en versión LEGO; Star Wars, Batman y demás franquicias (algunas muy bananeras), ves una caja roja, con algo que te llama la atención. Y sí, no lo puto puedes creer, el coche que tenías en tus posters de joven, EN VERSIÓN DE LEGO. Es como un sueño: el juguete de tu infancia con el coche que querrías que fuera tu novia, todo en uno. Y sin pensarlo hechas la mano a la tarjeta y te lo compras. Obviamente ignoras ir a buscar cosas al super para nutrirte y solo piensas en montar tal belleza y quien sabe, acostarse con ella. Al llegar a casa no puedes evitar envíar fotos a tus amigos y acariciar la caja suavemente y repetir su nombre una y otra vez, F40… ¡Aún se me ponen los pelos de punta!

Pues bien, montarlo es una odisea del copón. Y al principio parece que lo del cartelito +14 de la tapa se les había ido de las manos, pero no. Realmente tiene más de mil cien piezas y algunas muy, muy, muy parecidas entre ellas. Cagarla en una, y darte cuenta tres horas después puede ser causa de muerte – en plan mil formas de morir: le dio un ictus al ver que se había equivocado en una pieza de lego tras llevar tres horas montando la puta maqueta –.

legoferrarif40_03Pero bueno, lo soportas, por qué como en las relaciones, cuando os queréis, a pesar de pasar situaciones complicadas… crees en la relación… Sentimientos… Bleh, ¡Al cuerno! Es el coche con el que te acostarías si fuese chica y hecho de bloques geométricos y, eso mola tanto que lo soportarías todo en la vida. Incluso montarlo sin uñas en los dedos. Lo que más mola de todo es, sin duda, la capacidad creativa de los chicos de LEGO a la hora de diseñar ciertas partes y el WTF del uso de algunas piezas “recicladas” de otros productos (véase los colectores de escape – revólveres o las llantas invertidas con tapacubos). Y es que los detalles no paran de sorprender, “cositas” como la batería, el filtro de aceite o una super varilla para aguantar el capó (en la parte trasera) abierto y contemplar ese maravilloso motor geométrico en V con sus filtros y su toma de escape de tres salidas, que son la caña. Cabe destacar que absolutamente cualquier elemento del deportivo se hace pieza a pieza, incluidos los backets (móviles flipad) y el volante con regulación en altura y que gira de verdad (¿esa no os la esperabais eh?). Sin duda es un juguete que hará las delicias de los que admiren Minecraft, ¿los puzles?, el orden, los deportivos… o de quien se haya quedado soltero hace poco. Y es que el bicho os llevará más de ocho horas montarlo y si aceptáis un consejo, que yo de vosotros lo aceptaría, ordenad las piezas por tipo y color antes de empezar.

es como un sueño: el juguete de tu infancia con el coche que querrías que fuera tu novia, todo en uno.

Al final la obra, a pesar de maestra, consistente y sorprendentemente pesada, carece de integridad estructural para acostarse con ella, pero sin embargo queda de fruta madre en la mesita de noche. Mejor que la foto de tu ex.

 

Por cierto, este finde pizza.

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Written by Lluís AM

Al contrario que Neo, en ocasiones, me pregunto si tomé la píldora equivocada. Sueño con un mundo donde la cultura y el esfuerzo sean la piedra angular. Mientras tanto, doy clases, dibujo, restauro coches y escribo cosas - a veces - con sentido y siempre con el "play" puesto. Me mola lo retro.

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